sábado, 13 de abril de 2013

Sacrificios sin gloria

Hola, soy Dan. Y este recap ha salido a punta de latigazos en mi espalda… no tan literal, pero si me costó mucho y aun así, me atrasé un día completo.

 Entonces, pueden leer este recorrido lleno de comentarios fuera de contexto y referencias ñoñas–quizás hasta les hagan gracia- y para disculparme, les dejo una mis escenas favoritas.





En noviembre del año recién pasado, tome la decisión de ver Supernatural. Enfrentándome (completamente intimidada) a 8 temporadas de una serie con miles de seguidores y unos carismáticos protagonistas, que cautivaron mi atención por su cercanía y disposición con los fans.
Uno no escapa de la combinación de buen rock, sangre, terror, demonios, villanos memorables, un auto clásico, y dos hombres renegados de la justicia que luchan con el mal que no podemos ver. 

Hey, tienen su propia convención, es más de lo que muchas series pueden decir. Esto los eleva a nivel de culto.
Soy una admiradora neófita y me subí a este Impala con años de retraso. Aun así, me quedé en el asiento de atrás, observando impresionada las carreteras que la historia me ponía en frente

nota: Soy demasiado visual, así que lamento el exceso de screens





Temporada 8, episodio 2: "What's Up, Tiger Mommy?"

Director: John Showalter / Escrito por: Andrew Dabb & Daniel Loflin






El pobre personaje de la primera escena, siempre acaba muerto. Es lo que aprendes de Supernatural. El motivo no importa, siempre hay sangre de por medio. Esta vez es un anciano con un hueso de incalculables años y la pobre chica, funcionaria del banco, que se atraviesa en su camino.






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La extraña cotidianeidad de los hermanos Winchester ahora es acompañada por Kevin Tran, el profeta, quien ha escapado con la Palabra de Dios - que contiene la clave para sellar el infierno- de las garras de Crowley. Un Rey caprichoso y aterrador que desespera cuando las cosas no salen como él quiere (es un villano old school)





Su almuerzo de carretera, es interrumpido por los reclamos vehementes del adolescente para ir en busca de su madre. Mientras Dean saca a la luz sus argumentos y armas de hermano mayor para convencerlo de que es una mala idea -porque los demonios, porque Crowley, porque es una trampa…-, Sam se mantiene al margen como espectador, para intervenir apenas con una frase o un gesto que apelan a la razón y lo obvio.


Parece el trabajo de Sam señalar lo evidente y poner en equilibrio las cosas.



Acorralado y con su hamburguesa a medio comer, Dean termina por ceder –de muy mala gana- y aunque es un día entero de camino, parten a Michigan para volver a la casa Tran.






Lo próximo que vemos es a Linda Tran a través de la ventana de su bonita casa rodeada de hortensias (¿Qué? Me gustan las plantas), parece bien, es lo que ven sus vigilantes montados en el Impala… pero no está sola, hay demonios vigilándola. Lo que no es un problema para ellos, pues se deshacen del cartero y el jardinero poseídos con un par de trucos que parecen una coreografía muy bien ensayada.





De esa forma llevan a Kevin hasta su madre, luego de un emotivo rencuentro, sólo empañado (o mejor dicho empapado) por el ataque de agua bendita de los hermanos, terminan la limpieza de demonios deshaciéndose de Eunice -la vecina de los Tran que ha sido poseída- con una curioso exorcismo inverso de Sam, para impedir que el demonio escape, apresarlo y matarlo con el cuchillo de Ruby.




Una rutina para los Winchester… una rutina que debería desarmar a cualquier mortal que no sabe nada de demonios, humos negros y gente poseída. Pero que parece no derrumbar a la madre de Kevin, quien escucha con atención los acontecimientos del último año en que su hijo ha desaparecido.

Es en estas circunstancias que conocemos a uno de los personajes femeninos más relevantes. No es un demonio, no es un ángel, no es cazadora, simplemente es una madre a quien no le importa quienes sean Dean y Sam Winchester, ni los planes que tengan para su seguridad. La única arma que Linda Tran posee, es su determinación y coraje.







Es la segunda vez en menos de diez minutos de episodio que Dean lleva las de perder al tratar de convencer a la señora Tran que ir tras la tabla es peligroso y lo mejor para ella es buscar refugio. Nadie corre en su auxilio y se queda solo ante la testaruda mujer que pare no amilanarse, ni siquiera con la amenaza de un tatuaje que evitará la posesión demoniaca.
La señora Tran toma el desafío y los hermanos ya no tienen motivos para rechazar su compañía.

No Sam, no huele a carne quemada, huele a venganza. 


Una de estas imágenes, es sólo una excusa.  



Kevin escondió bien la tabla… o al menos eso pensaba él.


En una estación de autobuses de Laramie, Wyoming es donde  la dejó, en un casillero, pero al revisar solo encuentran un bolso lleno de pañales.



Sam y Dean utilizan una vez más a los agentes del FBI para obtener información, y es así como descubren que ha habido varias irrupciones en los casilleros, perpetradas por Clem Smedley, el anterior jefe de seguridad, que ha sido tomado en custodia.



Una suerte para ellos es que Clem siga retenido y a su alcance, por supuesto ambos tienen muchas preguntas que hacerle.
 
Sam, aunque ha estado ausente de la cacería durante un año, mantiene intacta sus capacidades para tratar con sospechosos, y es lo que intenta hacer con el guardia, mientras un nervioso Dean observa la situación al tiempo que un nuevo flashback de su confinamiento en las oscuras tierras del Purgatorio viene a él.

Clem hablará si Sam lo ayuda….


¿Indulgencia?






El Purgatorio es sucio, duro, sangriento. Es literalmente, el bosque siniestro donde todos los monstruos se esconden, donde todas las pesadillas tienen cuerpo. No sirve la indulgencia, no para Dean y su objetivo. Se ha separado de su compañero apenas puso un pie ahí y ahora solo quiere encontrarlo…


¿Dónde está el ángel?


Por un momento, pasado y presente no tienen diferencia. La guerra del Purgatorio ha mellado aún más la paciencia del mayor de los Winchester y ha perdido la capacidad de negociar.
En la suciedad del su cárcel, una criatura atada con cadenas enfrenta la pregunta de Dean con ojos desorbitados. En el presente es Smedley él que con horror está siendo estrangulado con una corbata y oliendo muy de cerca el acero de un cuchillo.




Sam trata de llamarlo a la realidad. En los recuerdos, Benny – el vampiro que es su compañero de confinamiento y apoyo en la lucha- se mantiene al margen.




Tanto en uno como en otro, Dean obtiene respuestas. La criatura del Purgatorio se ve obligada a darle indicaciones para encontrar el lugar donde Castiel se ha refugiado y en la sala de interrogatorio, Clem da la dirección del lugar donde empeñó la tabla. Aunque el fin de ambos es diferente, en el Purgatorio hubo una muerte, en el presente solo un hombre aterrorizado.



Un paso más los acerca a la tabla perdida, esta vez su destino es una tienda de empeño, el lugar donde Clem vendió la Palabra. Ahí  un impertinente vendedor saca de sus casillas a Dean -quien está listo para otra ronda de intimidación- pero es Linda Tran quien pone al dependiente contra la pared, usando para eso el dudoso deportivo europeo estacionado afuera y las formas en que aquel auto puede meterlo en líos fiscales.






Con esa herramienta, les resulta muy fácil dar con el siguiente paradero: un motel pintado de extravagante verde limón.


En ese lugar y mientras se cuestionan si están en lo correcto, es donde un pintoresco personaje (que parece salido de la versión original de Charlie y la fábrica de chocolate)  los intercepta llamando a Kevin por su nombre y dejando en claro que ni los Winchester, ni Linda Tran le son desconocidos.

Se identifica como Beau, y los pone al corriente del destino que ha tenido la tabla.


Será subastada y su misión es entregarle a Kevin una invitación para el evento, pero sólo a él.
Evidentemente esto no es algo que Dean y Sam consideren, si Beau quiere al profeta en la subasta, tendrá que llevarlos a ellos también.


Ni siquiera el argumento de que su jefe, Plutus el dios de la codicia, esté a cargo lo ayuda a dejar fuera a los hermanos, ni la promesa de absoluto resguardo, ni su aparente poder o contactos… es difícil deshacerse de ellos.

Por lo tanto y desprovisto de tiempo (o ganas de seguir discutiendo el asunto) Beau extiende la invitación para Sam, Dean y Linda.

Durante un minuto, pujar parece una buena idea y Sam sugiere –sutilmente- que el Impala ’67 sería una buena forma… la sola mención convierte la opción en una pésima idea, Dean lo amenaza con asesinar a toda su descendencia.

"No hablan en serio, baby"



Entonces, sólo ir a observar las piezas que se subastan y probar si Kevin puede leer la tabla y memorizarla, se convierte en un mejor plan de acción.  





De lo que Dean tampoco está muy dispuesto a desprenderse es a la cantidad infinita de arma y artilugios que esconde en sus ropas, los cuales son requisados a penas pisa el local de la subasta y un detector de metales lo pone en evidencia. 



Ni Legolas en las puertas de Rohan pudo llenar una caja.


Ni lujo, ni exclusividad hay en el galpón polvoriento acondicionado para el acontecimiento organizado por el dios de la codicia (o la tacañería, un dios pudo disponer de un mejor lugar)

Pero desgraciadamente sus planes no tienen un buen fin. Tras recorrer la galería de excentricidades que se subastan-incluyendo un bello martillo, forjado por los enanos-, se encuentran con la Palabra dentro de una vitrina, pero cubierta con una placa metálica que impide su lectura.




"Al parecer, no somos tan originales" - Kevin.



Una falla que hubiese sido pasada por alto por el grupo en pos de una nueva idea, pero alguien más no puede dejar de hacer notar su error y mofarse de ello. Crowley se hace presente tan inesperado –e indeseado como siempre- generando tensión y el instintivo acto de proteger a Kevin de su antiguo captor.





Los hermanos son cautos en su reacción   –por lo menos Sam intenta serlo- pero, Linda Tran no está interesada en el poder, en el daño que Crowley pueda hacerle, ni en títulos.
¿Rey del Infierno? No es su asunto, sí es asunto de su gancho derecho que va a caer en el compuesto rostro del demonio.


Plutus no es lo que se esperaba (vamos, parece más el administrador de un nightclub que un dios) pero su llegada anuncia el comienzo de la subasta y es necesario olvidarse de las tensiones con Crowley








Pero Dean se queda a medio camino. Un adorable joven con el atuendo de un puesto de salchichas, lo detiene. Es un ángel llamado Samadriel – o Alfie, Dean prefiere llamarlo por el gafete en su ropa-.

Está ahí para proteger la palabra de dios y para saber de Castiel ¿Dónde está? ¿Qué pasó con él?


Con tristeza recibe la noticia de que Castiel no ha salido libre de la incursión accidental que emprendió con el cazador hasta el Purgatorio.-Después de hacer explotar al Leviatan que se hizo con el cuerpo de Dick Roman-




Samadriel (o Alfie, como ustedes gusten) le confiesa a Dean que es parte de  quienes seguían a Cas, durante su oscuro episodio de dios dictador y parte de los que aún creen en su bondad.

-¿Eres uno de ellos?

-Creo que el exceso de corazón, fue siempre uno de los problemas de Castiel.


Inmediatamente somos arrastrados por un nuevo flashback gris y vemos a Castiel.

Está sucio, cansado y solo, al borde del río.

Así es como Dean lo ve entre los árboles, lo llama en voz alta, pero el ángel no parece feliz de escucharlo… al contrario, se ve asustado.




Pero el mayor de los Winchester llegó hasta ahí asesinando, torturando, ignorando –por ahora- el escape que Benny le ha ofrecido, poniendo a Castiel como condición y prioridad. Está en las mismas condiciones deplorables que su compañero, pero feliz de reencontrarlo…

Después de todo, el objetivo era ese, sin importar la lucha, la sangre y el miedo. Es su amigo y  durante un breve lapso de tiempo se quiebra y lo abraza. – Un gesto extraño y especial, viniendo de quien la mayor parte del tiempo deja de lado las expresiones de afecto de
cualquier clase-.


Apenas se ponen al tanto el uno con el otro, las noticias se tornan menos agradables. Benny presiona por una explicación, puesto que han retrasado su escape en pos de la búsqueda.
Dean está seguro de que Cas no lo abandonó a su suerte, pero este le confirma lo contario.


Como siempre, los motivos de Castiel están basados en la lealtad y no en la cobardía. Huyó a pesar de escuchar las oraciones de Dean todas las noches, para mantener alejados a los Leviatanes que han puesto precio a su cabeza y le pisan constantemente los talones.

Pide que se alejen de él. Al vampiro le parece conveniente… Pero Dean no está dispuesto, su lealtad es también inquebrantable y sin importarle los riesgos que involucre, convence al ángel para volver “a casa” con ellos, a través de la salida que Benny promete.  
No hay seguridad alguna en su plan, aun así lo ejecutan.





De vuelta en la realidad los problemas no disminuyen, la subasta ha dado inicio y se dan cuenta al cabo de unos minutos, que vaciar sus bolsillos (o intentar robarla) no será suficiente para conseguir la preciada tabla.

Las pujas van desde oro enano hasta los 5/8 de una virgen que ofrece un ancianito a cambio del Mjolnir , el martillo de Thor.

La tabla es presentada y el grupo, atado de manos, ve como Crowley y Samadriel ofrecen maravillas inimaginables para conseguirla –billones de dólares, la luna, la mona Lisa e incluso el Vaticano-

Estos ofrecimientos no parecen convencer como precio inicial, así que para hacer interesante el lote, Beau incluye a Kevin Tran como parte del paquete. Obviamente en contra de su voluntad.

Una vez más Linda está dispuesta a todo por su hijo, y ya que no posee nada en la tierra que pueda interesarle a Plutus, ofrece su alma.
Crowley trata de igualar la oferta ofreciendo miles de alma, pero eso no es lo importante para el Dios de la Codicia, sino el nivel de sacrificio que eso significa para la señora Tran.

Es todo lo que tiene.  No le importa lo peligroso que sea.

Es su oferta la que consigue quedarse con la tabla y Kevin.

Los hermanos no tienen nada que ofrecerle, ni siquiera palabras que la hagan sentir mejor. 

Entregar su alma es un precio muy alto – aunque Dean, por su parte lo considera una ganga a cambio de cerrar las puertas del Infierno-

Sam y Dean la dejan a solas un momento, y es cuando Samadriel intenta ofrecerle protección, como ángel busca proteger su alma y al profeta, pero Linda lo rechaza. No confía en ellos –la última vez perdieron a Kevin y este desapareció durante un año completo-

Una vez frente a Plutus y a punto de realizarse la entrega del pago, los hermanos pagan el precio por haber perdido de vista señora Tran.

El tatuaje en su brazo ha sido borrado con fuego y Crowley posee su cuerpo.



Todo resulta en un ataque de parte del demonio. Beau ha traicionado a Plutus a cambio de una isla en el Pacifico,  quemando el brazo de Linda y dejando en libre acción a Crowley y posteriormente asesinado a su jefe por la espalda.




Crowley escapa con la tabla, Dean que logra recuperar su cuchillo va tras él, mientras Sam se queda para custodiar a Kevin.  Los hechos suceden vertiginosos, el profeta logra apartar a Sam de las balas de Beau y ambos se refugian de él y su ataque cobarde.


Antes de que Beau logre dispararle a Kevin – a cambio de otra isla privada- vemos que Sam tiene el Mjolnir en su poder y con él se deshace del traidor, ocasión que el profeta aprovecha para ir tras su madre –Crowley- y Dean.

Sam considera que el anciano –ahora propietario del martillo- es digno de seguir con vida, después de todo descuartizó a una mujer. Así que le da un ultimo uso al arma mitológica.







Mientras tanto Dean da alcance a Crowley dispuesto a darle muerte y recuperar la tabla, pero la aparición de Kevin lo hace perder el control de la situación y también al demonio que escapa en una nube de humo rojo para regresar a su cuerpo.


Ya seguro de que la tabla está en su poder, Crowley se toma un tiempo, antes de escapar, para advertir a Kevin sobre los Hermanos Winchester, diciéndole que se aleje de ellos porque: 

“…Tienen la costumbre de usar a la gente y   verla morir de forma sangrienta”



Kevin está destruido y su madre en estado catatónico después de la posesión. Y la última acción de Dean –tratar de matar a Linda- lo ha llenado de desconfianza. Se niega a escuchar explicaciones y pide quedarse a solas con ella.

Sam y Dean le conceden cinco minutos, intertanto en que ellos  también sostienen una conversación. Sam quiere saber la verdad y Dean simplemente acepta que no le importa a quien esté usando Crowley, si tiene la oportunidad de matarlo lo hará. A pesar de que eso pudiera causarle dolor:   “Que importa un tormento más”


Hay demasiado silencio, cuando regresan con Kevin y Linda, encuentran el salón vacío. Han escapado, solo dejando una nota atrás, donde el profeta les pide que no lo busquen. Dado que han perdido la tabla ya no le es útil a los Winchester y cree que eso significará su muerte.  




Sam sabe que eso hiere a su hermano, y trata de ayudar...Pero los recuerdos de Dean no son generosos y acuden a él –y a nosotros- para ver a Castiel pidiéndole ayuda, esforzándose por sostener su mano para no caer por un barranco… sin lograrlo.



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