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martes, 23 de abril de 2013

El Gran Truco.

Al finalizar un día, gestos tan simples como preguntar cómo ha sido tu día, o qué hay de comer son recurrentes en un hogar que se comunica. El diario vivir doméstico puede que no sea tema relevante para un programa de televisión, pues el televidente se acomoda con la esperanza de disfrutar de la adrenalina de una escena de acción, de emocionarse con el drama, de ablandar su corazón con el reflejo del amor, de estrujar su mente con algún misterio, o de soltar carcajadas que terminen relajándote.

"Pero es el Sistema Solar!"
En el caso de Sherlock, aquellas pistas parecen mezclarse y no está de más mostrar cómo estos dos solitarios y peculiares hombres se comunican cuando los dos parecen frustrados.

La señora Hudson no pregunta si estos dos han tenido una pelea domestica por coincidencia, y lo que para el común de la gente puede ser un simple disgusto que tu compañero se enoje por que no le gusta lo que escribes de él en tu blog, para Sherlock y John es el detonante de un fin de conversación ya que disparar dentro del apartamento por aburrimiento o encontrar una cabeza humana en el refrigerador es sólo perturbador para los que miran hacia abajo el diario vivir.
Y si es aquel el caso, siempre podemos vernos expuestos con una explosión justo en frente del adorable departamento.

The Great Game.

El aburrimiento de Sherlock llega a su fin junto a una extraña advertencia en las oficinas de Lestrade, concentrándose en el peculiar investigador, gracias al blog de la discordia, que parece estar siendo leído por quien ya sospechamos.

Una serie de juegos amenazantes que tratan de probar la inteligencia de Sherlock, pone en alerta a la policía, mientras Mycroft Holmes insiste en necesitar la ayuda de su hermano en un caso, y Molly Hooper trata de hacer parir celos a Sherlock con su torpe novio que no tarda en flirtear con su compañero de laboratorio.

Obviamente el interés de Sherlock se queda con quien si lo provoca, y sus recuerdos de cuando era un precoz detective resuelven el primer caso fácilmente.
El nuevo truco se presenta inmediatamente y las palabras de la víctima hacen que Sherlock se sienta identificado con su fatal aburrimiento. Cuando resuelve las pistas, John se cuestiona lo mismo.
Y no tarda en hacerlo Lestrade cuando llega la tercera prueba, involucrando a una famosa  y querida presentadora de televisión.

John, por su parte, se hace cargo personalmente de investigar a los cercanos de la presentadora, mostrándose totalmente cómodo y confiado, incluso cuando sus sospechas no son las correctas.
Algo que no lo detiene para tratar de resolver el caso del mayor de los Holmes por su cuenta, pues Sherlock se muestra resistente a su petición, no por indiferencia, si no porque simplemente no desea verse envuelto ni
en política, ni mucho menos con su hermano.

Sherlock resuelve el caso de la farándula británica pero esta vez no logra salvar a la pobre anciana envuelta
en el cruel juego luego que ésta trata de describir a su secuestrador.
Sherlock parece indiferente a su muerte, ya que después de todo si resolvió el gran truco. Algo que molesta a John a sobre manera y seguramente se acuerda de sus tiempos en el supermercado peleando con la máquina registradora. Y no es exagerado recordarla considerando que el último caso nos junta con un Gollem y las estrellas, esto último algo que ha sido mencionado a Sherlock durante todo el episodio por su poco interés con el sistema solar y el universo.

El dúo se ve expuesto literalmente luchando contra un hombre extraordinariamente alto en un salón que muestra con detalle los planetas, en una coreografía acompañada con sonidos y ambiente que recuerda una escena sacada de alguna película de terror de los sesenta. Lo que a la vista resulta bastante placentero y gracioso.

Finalmente el caso es resuelto en una galería de arte, donde Sherlock se muestra insoportable, casi fanfarroneando mientras la vida de un niño está en peligro, y esta vez es Lestrade quien probablemente querría tener un recuerdo con alguna caja registradora para ser comparada con su detective favorito.
 
En la confesión de la involucrada, el nombre de Moriarty sale a la luz, y las llamadas con trucos macabros
cesan, por lo que Sherlock da tiempo a ayudar a John en la investigación de su hermano, y logran descifrar el asesinato de un hombre inocente que se ve entre la espada y la pared con asuntos políticos y su familia.

Ya alimentada, la mente de Sherlock se va a descansar por un momento, disfrutando plenamente la televisión fácil, y tomando en cuenta su ambiente doméstico, ofrece un amistoso gesto a su compañero, mencionando que hará las compras. Algo que toma a John de sorpresa y con una sonrisa se olvida de las máquinas.

Pero la mente de Sherlock no tarda en volver a ocuparse, de hecho, lo mas probable es que en ningún momento se detenga, y luego de que John salga a juntarse con su cita, Sherlock se apresura a tratar de comunicarse con su misterioso rival y espía.

Allí, en una piscina pública y tratando de presentar todas sus pruebas y pistas, que envuelven todos los trucos jugados e incluso el caso de Mycroft, Sherlock se lleva el susto de su vida, y vemos como en unos segundos, el miedo por la traición recaen en John Watson, quien aparece en el lugar.
Las dudas no tardan en desaparecer al tiempo que John revela el problema, abriendo su abrigo, Sherlock ve que su amigo se encuentra envuelto en explosivos.

Moriarty, o el “nuevo y torpe novio de Molly” da la cara y… yo… me paralizo… ante tal… insoportablemente fascinante criatura.

Es que los tipos carentes de miedo logran ese efecto, aún cuando resulta molesta esa personalidad que junta tanto genio e infantilismo al mismo tiempo. Oh, y no, esta vez
no hablo de Sherlock, aunque estos dos entes podrían pararse frente a frente y sólo su aspecto y unos pocos detalles los diferenciaría.
Detalles. Detalles del porte del mundo. Como la preocupación de Sherlock por su amigo Watson. Su vista nerviosa hacia él, y su doméstico “¿Cómo estás?”, esta vez en momentos críticos.
Y eso debilita el actuar, y ni el plan de John de tomar por sorpresa al asesino logra derribar el aún más grande plan de Moriarty, quien tiene a francotiradores encargados de su seguridad.

Entonces creo que es justo decir que Sherlock y John también podrían pararse frente a frente, y si veríamos miles de diferencias, menos una. Y es precisamente esa similitud la que los junta en un gran problema, pues Moriarty puede usarla para lo que desee.

Los sentimientos… gran arma de masivas proporciones cuando el objetivo es honesto.

Moriarty sigue jugando, vuelve y el detective y el doctor con tan sólo una mirada se muestran de acuerdo a morir juntos y terminar con el patético y brillante maratón de trucos.

Probablemente el final de temporada mas inesperado, cruel y adrenalínico que le puedan dar a nuestro doméstico momento de gusto por buena televisión.

domingo, 21 de abril de 2013

The Poet's fire





 Nos hemos reunido hoy, hermanos y hermanas, no para celebrar un culto religioso que adore una novela escrita por varias personas hace un par de miles de años… Tampoco estamos aquí, congregados en este santuario de las series que hoy están en boga, para ponernos al tanto de nuevo en The Following esta semana. Oh, aguarden, sí… Para eso estamos aquí. 

Bien chicos, chicas, monstruos, aliens, fanáticos y pobres almas que han caído en este blog: Hoy como todos los domingos me dedicaré a hablar de esta serie que ya está rodando su segunda temporada tras ser un éxito en la parte norte del continente y continuaré en la línea con el tercer capítulo, el primero que tiene un nombre definido Al fin, soy pésima poniendo títulos. 

The poet’s fire. 

Cuando Edgard Allan Poe acaba su intervención de The Raven en plena avenida principal, el público aplaude por el espectáculo, sin pensar en lo que ocurrirá a solo unos metros de ellos…
Stan Fellows, un crítico literario, es alcanzado en silencio por el histórico personaje romántico y, sin decir una palabra, el hombre de la máscara lo empapa en bencina y le prende fuego en la vía pública, para luego marcharse como si de cualquier otro ciudadano se tratase. 


Así comienza este episodio titulado The Poet’s Fire, donde la trama de Joe Carroll para su novela comienza a tomar una forma todavía muy poco definida, pero bastante más clara para los espectadores. 

Tras los asesinatos del peón de Carroll, Jordy, la rueda vuelve a funcionar con este –hasta ahora- anónimo personaje en la máscara de Edgard Allan Poe y es lo primero con lo que se encuentra Hardy al comenzar la mañana de regreso en las oficinas de FBI. Tras revelarse que la última víctima había criticado destructivamente la novela de Joe, el equipo se pone en marcha para contactar con todos quienes alguna vez criticaron la obra del asesino. 

Mientras tanto, en el lugar donde mantienen secuestrado a Joey, los muchachos se enteran de la noticia del nuevo ataque. Mediante un flashback, hacen recuerdos sobre las reuniones de este culto y muestran a un nuevo personaje, Rick, quien paralelamente es identificado por el FBI y parten a buscarlo a su domicilio, donde solo se encuentran con su esposa lacrimosa, muy asustada por las molestias que le ha causado su supuesto ex marido, quien además vuelve a asesinar. Esta vez su víctima es el decano de letras de la universidad en la que Joe solía trabajar. 


N.A: Me parece tan divertida esta parte… Sobre todo porque Rick dice “Jamás había asesinado a alguien con un cuchillo” y luego sonríe y observa atentamente como el sujeto muere. Oh, es que acaso solo a mí me resulta atractivo eso?! 

De regreso al recurso del flashback, la relación entre Hardy y Carroll queda un poco más a la luz. Mientras el agente investigaba todo el asunto de las muertes, acude a Joe en búsqueda de orientación, sin saber que a quien le estrechaba la mano en el año 2003 sería el mismo sujeto que en la actualidad era parte de sus pesadillas, culpas y remordimientos.


Lo interesante de la serie en sí, es que en todos los capítulos se busca quebrar la imagen de Hardy. Joe Carroll intenta tomar poder sobre la vida del agente pero no mediante acciones directas, por el contrario, el sujeto no quiere que haga lo que se le ordena ni mucho menos… Por el contrario lo que busca es desarmarlo psicológicamente hasta saber que gracias a ello Ryan se volverá un tipo frágil, casi desvalido y que sucumbirá ante sus destructoras palabras. Carroll quiere manipularlo, pero no como manipula a sus seguidores. No quiere hacerlo protagonista, quiere volverlo contra sí mismo y que acabe odiándose por la cantidad de errores que ha cometido en su vida… Incluso por la pérdida de Claire. 

De vuelta al capítulo, un giro inesperado (sí, muy inesperado) acaba con un caído del bando de los buenos. En obediencia al típico racismo norteamericano, los negros caen primero. A su vez se descubre que la pobre esposa de Rick, el seguidor de Carroll que protagoniza este capítulo, es también cómplice y consigue escapar de las manos del FBI. 

La presión psicológica también actúa en este episodio no solo para los personajes más participativos, sino que también para Jordy. Desde que en un comienzo Ryan conversa con él y le dice que su mentor está desilusionado porque no murió en su misión, la presión lo carcome y ya cuando está por acabar el capítulo, aparece gritando que lo siente y se suicida en el hospital, tragándose su propio vendaje. Una muerte a mi gusto bastante original dentro de lo que va de la serie, que ya nos acostumbra a sangre, fuego, cuchillos, disparos y un montón de mujeres sin ojos en honor a Poe. 
 
Para variar el abuso de los flashbacks en este episodio dejan más en claro cuál es la relación entre los dos personajes principales y deja entrever en parte lo usado y estúpido que se sintió Hardy cuando se enteró de que el simpático catedrático se reía de él en su propia nariz. Para finalizar, Claire cita a Ryan a su casa, para mostrarle el e-mail que había recibido: Emma, Paul, Jacob le plantean al pequeño Joey que, mediante la muerte, la vida tiene un poco más de sentido… Primero haciéndole matar un insecto bajo el calor de una lupa y luego, haciendo que encierre una pequeña rata en un frasco, donde morirá asfixiada. ¿Espeluznante? No… Lo espeluznante viene cuando Hardy escucha su nombre en el video… Y, mientras Joey comete su primer asesinato con el pobre animal, le manda un tierno saludo. 

Es así, con esta clase de juegos con las que Ryan se va desarmando poco a poco. Sabe cuál es el juego en el que Joe quiere encerrarlo y por más que lo evite, sabe que el asesino ganará la partida. Es imposible que no lo hiciera, porque incluso aunque Hardy no quiera revelarlo, es un humano, con sentimientos… y se están metiendo con lo más importante que ha tenido en su vida.

sábado, 20 de abril de 2013

Las Abejas Asesinas ¿Qué ese no era un film de 1974? Grimm S1 "Avíspate"



Hola a ustedes y a otro sábado de Grimm. Les traigo hoy un episodio que es cien veces más divertido, o más fácil de soportar, con subtítulos en inglés y grandes cantidades de helado. Si han leído los otros post de nuestro blog sabrán que éste jueves Jo se aburrió con el episodio casi-relleno de Juego de Tronos. Bueno, les confieso que algo parecido me pasó a mí con éste. Aún así es bueno saber que Grimm me ha estado cumpliendo ciertos caprichitos míos, como tener nombres para los personajes principales y secundarios. Sin más que decir vayamos al recap de esta semana.

He aquí la frase del día

El cuento de hoy "La Reina Abeja"
 
Seguidamente tenemos una panorámica y si bien el episodio anterior no tuvo canciones omniosas éste decide emular de alguna manera al primero. Verán todo comienza con música de suspenso, un trolebus y una joven de traje azul marino y zapatos lustrosos con tacón de siete o nueve centímetros. Dentro del trolebus, dicha jovencita se encuentra con un chico que carga un bolso sospechoso, uno que abre a la señal mínima de otro pasajero y del que saca ¡un reproductor de música! Segundos después todos los pasajeros están bailando al ritmo de Y.M.C.A 

The Horror!

 Si la música de suspenso de antes no te lo dijo, Y.M.C.A lo hará. Aquí alguien muere. Y, efectivamente, cuando todos bajan en la siguiente parada el chofer se encuentra con un cadáver en la parte trasera del vehículo.

La escena siguiente nos muestra a Nick y Hank hablando con el asiático sarcástico que venimos viendo desde el primer episodio y nadie se digna a nombrar. En fin, de la que si tenemos nombre es de la víctima, Serena Dumbrooke, abogada de 34 años que trabajaba en una agencia importante; Berman Rautbort & Co. Discuten causas, hablan sobre la posibilidad de abejas involucradas y terminan descubriendo un orificio gigante en el cuello de Serena que por cierto se ve así.


No me lo agradezcan, se que necesitaban material para sus pesadillas y aquí está.

Por las dudas, y por el procedimiento, viajan a la morgue donde Harper, nuestra forense, les confirma al menos la sustancia: es, efectivamente, veneno de abeja. Sin embargo, no se trata de una simple picadura. La cantidad de apitoxina inyectada es mucho más de lo que una abeja normal carga. Harper manda una muestra a un apicultor amigo y nuestros dos detectives más el policía sarcástico ven el video de una cámara de seguridad en el trolebus. Sin más que un flash-mob utilizan a las noticias para juntar a todos los participantes del baile ya que son testigos. El Capitán por otro lado se muestra interesado en el caso, especialmente por la importancia del orden público y la presión que la agencia de abogados a la que pertenecía Serena. Aún así podemos notar que la mira del Capitán siempre está puesta en Nick, interesado en todo lo que su detective/ grimm hace. Jo dijo que debería hacer un gay crush chiste, pero es tan obvio que ni falta hace.

El interrogatorio al jefe y la compañera de Serena no ofrece resultados por lo que Nick y Hank responden al mensaje del apicultor de Harper. El profesor Espinella les comunica sus resultados, el análisis de la apitoxina demuestra que se trata de una sustancia natural que es, sin embargo, desconocida. La lista de sospechosos aumenta y tenemos en ella a todos los participantes del flash mob, el profesor Espinella mismo y once de sus compañeros apicultores que se reunieron en el Howard Johnson de Eugene para una convención de doce personas. ¿No es algo triste eso? ¿Una convención de doce personas?

Con los 22 participantes del flash mob la cosa es igual de decepcionante, todos dicen lo mismo: recibieron un tweet con la fecha, el lugar y la hora para bailar y todos fueron, ninguno sabe nada del asesinato y todos son angelitos inocentes que jamás volverán a participar de un flash mob. Allí hay algo que no cuadra y Nick, ni lerdo ni perezoso, lograr acorralar con sus propias palabras a uno de los participantes. Dougle Shellow y otro sujeto, John Coleman, se transforman y tenemos un flashback al final del episodio anterior donde un par de ojos insectoides observaban a Nick.

Que no le toquen el celular ni el Twitter porque se enoja.

 Los detectives deciden seguir a Shellow hasta una fábrica de papeles abandonada, Primrose, y son atacados por un enjambre de abejas enojadas. Esto parece sacado de una película de terror mala sobre abejas asesinas, y Juliette concuerda con nosotros cuando tiene que tratar a Hank por un par de picaduras, aunque no se lo cree, porque son abejas comunes. ¿Quién se lo creería? Yo les respondo eso, Nick lo haría. ¡Oh y tenemos el nombre del policía sarcástico: Wu! Por otro lado ¿Alguien quiere decirme por qué una veterinaria está curando a Hank? ¿Es que no había médicos disponibles?

En las siguientes escenas gracias a los libros de la casa rodante, y sus investigaciones clandestinas en la fábrica y luego en la casa de la dueña de todo, Monroe y Nick aprenden que las criaturas de la semana son Mellifers. Criaturas tipo abeja que son conocidas como las chismosas en el mundo de las criaturas y se manejan como una red de comunicaciones, en este caso utilizando Twitter. También aprendemos de sus enemigas las Hexenbiest, criaturas tipo el Cadaver de la Novia que tienen marcas hereditarias bajo sus lenguas. Finalmente sabemos que la abeja reina de los Mellifers es una mujer llamada Melisa  Wincroft, cuya casa es ideal para un film de terror con abejas muertas en el suelo, miel goteando por el techo y colmenas gigantes en la habitación del segundo piso.
¡Melisa Wincroft! ¡Se llama Melisa!



Lo que me encantó de estas escenas es la cercanía creciente de Monroe y Nick, uno puede decir ya que éstos dos van en camino de ser Mejores Amigos Por Siempre.



Esta vez, con una investigación policial decente Hank y Nick se enteran de algo más: Primrose cayó en un juicio ante otra empresa, Ameri-mill, representada por Serena y otras dos compañeras suyas. Los dos sospechos, Shellow y Coleman, eran trabajadores en dicha fábrica y Melisa era su jefa. A pesar de todos los descubrimientos hechos tenemos un segundo homicidio, la canción esta vez fue "Hokey Pokey" y la víctima Camila Gotleib, otra de las abogadas en el juicio. Sin perder más tiempo Nick hace una llamada y pide protección para la tercera: Adalind Shade.

Otra sorpresa nos espera cuando resulta ser que Adalind es Legalmente Rubia y el apellido del Capitan es Renard 
Si lo leí en la puerta ¿Y qué? También cuenta.

La sorpresa para Nick y Adalind es diferente, ser reconocen, pero deciden mejor callarse, a pesar de que, después, el Capitán le pregunta a Nick si sabe algo más de Adalind Shade ya que la cara de Nick no es muy buena que digamos. Nick confirma sus sospechas cuando entra a la morgue y  revisa las lenguas de las dos víctimas. Ambas tienen la misma marca. Volviendo con Adalind, Hank y Nick la interrogan tratando de averiguar si hay algo más personal que un caso ganado. Sin embargo, todo cobra doble sentido cuando Nick y Adalind deciden entrar en un juego de palabras acusatorias incómodo para todos, incluso Hank, quien luego le tira la oreja a Nick por ser poco profesional.

Finalmente logran tender una trampa a Shellow quién manda un mensaje a Melisa informando que el objetivo a atacar no está custodiado. Hank, Wu, el Capitán Renard y Nick montan un operativo y envían a un señuelo a las oficinas de Berman, Raubot & Co mientras que los dos detectives y Adalind se quedan en un hotel. Nick y Adalind vuelven a enzarzarse en una sutil pelea de palabras y Hank se marcha a hacer te de camomila porque la situación es incomoda y huir suena bien. Yo te entiendo Hank pero tratar de impresionar a la chica y evitar momentos incómodos también es poco profesional.

Por otro lado...

Sin Hank de por medio Nick y Adalind hablan claramente, se acusan, se provocan y finalmente se plantea el problema que, supongo, es para lo que este capítulo sirve. ¿Qué elegirá Nick? ¿Ser Grimm o policía? ¿Proteger a Adalind o dejar que los Mellifers maten a la Hexenbiest? Por otro lado volvemos a ver al profesor Espinella, quién resulta ser otro Mellifer, y a la tan famosa Melissa Wincroft, en una van que luego abre sus puertas para liberar enjambres de abejas

¡Vuelen mis preciosas, vuelen!

Nick corre en auxilio de Hank y ambos tratan de ahuyentar a las abejas dejando así a Adalind completamente sola.Ella por su parte huye y es en ese momento cuando los detectives se dan cuenta de que la dejaron descuidada. Profesionalidad, diez puntos (de cien). Nick finalmente la sigue hacia el sótano, que siendo sincera es el peor lugar para huir, y allí se encuentra con Melisa. La Reina Abeja le dice que todo lo que hizo fue para protegerlo y le advierte que algo malo sucederá, sin embargo lo deja todo ahí y se abalanza sobre Adalind tratando de inyectarla con la apitoxina. 

¿Por qué todo el mundo es críptico?


Hexenbiest Vs Mellifer de bonus. Porque me siento así de generosa.


Nick parece indeciso y no se atreve a disparar, hasta que Hank llega e intenta meterse en la pelea. Melisa, al ver esto, trata de inyectar a Hank y es así que finalmente Nick dispara. La Reina Abeja muere y junto con ella sus enjambres. Hank se acerca a Adalind para ayudarla y entre los miles de insectos muertos en el suelo está parado Nick.

A la noche encontramos a Nick en su casa, teniendo remordimientos en la cama mientras que Juliette trata de calmarlo y decirle que al final hizo lo mejor: salvo la vida Hank y Adalind. Un poco más convencido Nick se levanta a cerrar la ventana del cuarto y una abeja se posa en su mano para luego picarle. ¿Qué significará esto? ¿Tomó Nick la decisión correcta? ¿Esto será una señal de lo contrario? Y, sin importar la decisión ¿Aparecerán de nuevo los Mellifers buscando venganza por su reina caída?
La respuesta a la última pregunta es no, nunca más los volvemos a ver y a nadie en el mundo de Grimm los nombra de nuevo.

viernes, 19 de abril de 2013

Cambios.

Para renacer hay que casi partir de cero. Los cambios extremos, sobre todo personales, se crean bajo el alero de la experiencia, los diferentes caminos presenciados, relaciones interpersonales, conociendo todo lo que la rutina nos robó en algún momento.


Sam y Dean Winchester han pasado tanto tiempo juntos, que de alguna forma cuando el cambio llegó para ambos, los hermanos tomaron el reencuentro de la forma que sus propias personalidades les han enseñado. Porque a pesar del tiempo y las tragedias que han pasado juntos, el individualismo de sus caracteres nunca se ha mezclado o cambiado porque si, ni la testarudez ni las peleas han podido matar esas almas, que aunque puedan ser gemelas, tienen millas de distancia con distintas dudas que se preguntan día a día el porqué de sus diferentes existencias.

"Heartache."
(“Angustia,” escrito por Brad Buckner y Eugenie Ross-Leming, dirigido por Jensen Ackles.)

Los cambios, en alguien tan porfiado como Dean Winchester, se presentan poco a poco, por lo que aceptar la tecnología de un simple artefacto móvil -y jugar con aplicaciones que no presenció antes pues pasó un año en el purgatorio y porque Dean es de esos seres que reniega de muchos modernismos- es un cambio gigante que no debe pasar desapercibido para el obviamente sorprendido Sam.

Sam, en cambio, sorprende a Dean en el momento en que su hermano menor se entusiasma con el caso al que han llegado esta vez, pues Sam pareciera estar tratando de escapar en todo momento, y ahora acepta casi alegre la investigación.

Sam sufrió sus cambios estando lejos de Dean. Pensando que su hermano estaba muerto. Aceptando los hechos, superándolo, que aunque muy doloroso –o fuera de personaje- que haya sido ese abandono, resultó en su momento para el alto Winchester. Y se nota también en pequeños gestos como ir a una feria a comprar fruta, disfrutando el momento, sin apuros, como cualquier ser humano ordinario que tiene un día de descanso con su familia.

He ahí las diferencias. Dean, aún estando con Sam, no disfruta aquellos momentos por que no tiene vida fuera de la carretera y sus armas. Sus convicciones -aunque la principal sea cuidar a su hermano- rayan en lo que en nuestro “normal” mundo un trabajólico haría, obviando cualquier aspecto y placer personal.
Sam nunca quiso aquello en su vida, incluso cuando perseguía gustos por una carrera tan ocupada como lo es la abogacía.

Y no es coincidencia que en este capítulo nos enteramos, al mismo tiempo que Dean, que el chico está aplicando a la Universidad, para comenzar –o retomar- sus estudios, luego de tantos años de pelear contra lo imposible.

Heartache y el caso de la inmortalidad, entonces, nos muestra respuestas que se inmiscuyen en la vida personal de los hermanos, y quizás, responde –aunque uno de ellos no quiera escuchar- sus dudas existenciales que tanto les resulta molestas a ambos cuando los tomamos sólo como un todo, quienes son totalmente distintos entre sí.

Resulta muy atractivo conocer el caso de Brick y Eleanor.
Un guerrero que hace un pacto con un Dios en tiempos remotos para obtener inmortalidad, renace como una figura pública cada tantas décadas, gracias a su habilidad ganada en combate, le entrega una facilidad para los deportes, la que no se perdió por ir nutriéndola en todos los aspectos posibles. En la década de los cuarenta conoce al amor de su vida, y se forma una relación estable que para proteger durante el milenio pasado y el presente, sigue escondiendo con disfraces, y cambios de habilidad. Pero no de carrera, por lo que para los Winchester es fácil deducir finalmente la tormentosa pero romántica historia.

En tiempos donde el internet es una herramienta principal para la humanidad, y donde tanto geek o libre pensador que disfrute de cosas que posiblemente no tengan respuesta, se hace fácil recordar asuntos virales como los que acusan a figuras famosas como Keanu Reeves, John Travolta o Nicholas Cage, en donde blogs, matinales y programas de noticias inusuales insinúan entre risas que estos actores son inmortales o incluso vampiros, pues se han encontrado fotografías de personas en distintas épocas o pinturas de retratos de desconocidos donde el parecido está tan a la vista, que muchos entran al juego del caso en Heartache.

Aquí vemos la misma reacción, los Winchester recordando a un deportista que les alegró alguna tarde con su triunfo en una final, y luego de comprender que el rostro se repite en diferentes épocas, pero con la misma inteligencia deportiva, se juntan pronto las respuestas que en nuestra aburrida y poca sobrenatural realidad no logramos obtener.

El suicidio del famoso deportista llegó por cansancio. Tener que ocultar, no sólo su vida, si no el amor a su mortal esposa, terminó por colapsar su poderoso ser. Y la entrega de sus órganos a distintos pacientes armó la cadena que finalmente los Winchester rompieron, quitándole la vida a una desnudista que probó el cambio con demasiada codicia.

Eleanor, la esposa que amó con lealtad a un hombre mucho más experimentado que ella, pero que a la vista era un joven que pasaba por su popular hijo, sufrió en silencio, por fidelidad a la ley que su amado llevaba sobre sus hombros.

Ninguno de los dos quería vivir aquella vida, ninguno lo disfrutaba plenamente, y en cada separación, cuando el joven debía cambiar su identidad, ambos volvían a la misma respuesta; el tedio de no poder ser francos con su realidad personal, ni con la del mundo que les rodeó, pero aún mas importante, la idea de Brick de no concebir su vida sin su amada, que ahora pasa por la tercera edad.

Tal vez Sam y Dean comprenden, a su manera, que aquella historia les es familiar. Nosotros la vemos con claridad.
Vemos a Dean, que más que nunca trata de aferrarse a lo único que le queda, su hermano, quien ha sido, después de todo, su principal motivo para permanecer en pie. Sin él, tal como Brick, qué motivo hay para salvar a la humanidad de monstruos? Sobre todo cuando se ha pasado por cielo, infierno y purgatorio nada más que perdiendo todo lazo y esperanza. 
De todas formas, resulta frustrante e incomodo ver al valiente y temible cazador rogando por amor, y una estabilidad emocional que Sam parece responder hacia otra dirección.

¿Y quién podría culparlo? Si sus recuerdos de profunda añoranza son por una mujer que le regala un pastel, y se extraña por la cara de sorpresa de su pareja, quien probablemente nunca, ni en su infancia, había sido celebrado de la forma más usual que tenemos para sorprender a un ser querido.