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domingo, 2 de junio de 2013

Libre Albedrío.

No es Slender Man observando a los niños en el parque, si no un demonio roba niños que anónimamente
desata el caos con un tornado entre una clase de arte y columpios del pre-escolar.

Efectivamente son tiempos oscuros cuando se involucra a una criatura inocente, y The Animals aparece para reafirmar con sus letras; “Debemos salir de este lugar, aunque sea la última cosa que hagamos, debemos salir de este lugar, mi pequeña, hay un lugar mejor para ti y para mí.” Pero es sólo Dean Winchester escuchando la canción en su adorado auto, y sabemos bien que en el negocio familiar estamos lejos de escapar de aquel lugar, pues no es específico y el peligro es pan de cada día.

"A Little Slice Of Kevin."
("Un Pedacito de Kevin." 
Escrito por Eugenie Ross-Leming y Brad Buckner. 
Dirigido por Charles Robert Carner.)

Saboreando sus dedos luego de engullir sus papas fritas, Dean claramente viaja solo en su Bebé luego de
unas compras. Tranquilo como ya pocas veces se le ve, aun con la compañía musical, alcanza con la mirada la obvia figura de un abrigo familiar que vaga por la carretera, y al adelantar se percata que se encuentra ante lo que aparentemente es su desaparecido amigo Castiel. Sorprendido frena enseguida, y tratando de asegurar su presencia,
retrocede y baja del auto consternado, pero sólo se encuentra con el anuncio de un hotel-resort que hospeda a gente aficionada a la pesca.

No sabemos si Dean sigue el camino para indagar el destino de su amigo, y obviamente podemos imaginar que si al conocerlo tanto, pero si entendemos que se encuentra tan confundido, que al llegar a la cabaña, Sam nota en su rostro que algo le ha sucedido. Su guardia baja
sólo le permite responder que está bien, y aunque se muestra tenso y desconcentrado, pronto  el caso del pequeño perdido en el pre-escolar en medio de un tornado los pone en alerta cuando otras noticias similares en distintas ciudades no parecen ser una casualidad.

En alguna remota zona, Crowley tortura a un ángel. Samandriel, o como prefirió Dean, Alfie, el jovencito que conversó con él sobre Castiel, es cruelmente interrogado.
Crowley ocupa sus conocidos métodos para averiguar la identidad de Profetas en la Tierra. Samandriel le indica que la siguiente generación no ha nacido aún, y le abandona en su sala de tortura para dirigirse a donde tiene secuestrado al pequeño niño del kindergarten y otros desaparecidos.

Cambiando de dirección, nos encontramos con el paradero de Kevin y su madre, Linda, quien
acostumbrada ya a la técnica de reconocimiento de demonios, derrama agua bendita a su hijo luego de que este saliera de compras.
Ambos se encuentran en un comedor abandonado, viviendo en medio de un desorden que dura pocos días, para continuar huyendo. Linda no está conforme con aquella vida, y trata de buscar ayuda por su cuenta, ingeniándoselas para contactar a una bruja que les guíe a buscar un final a esta pesadilla.

En medio de la noche, las placas del FBI ayudan a Sam y Dean a entrevistar a la profesora poseída que perdió su conciencia cuando el demonio secuestró a Aaron, el pequeño del pre-escolar. Ella parece no recordar nada y ellos se convencen al no notar reacción demoniaca cuando se le susurra el discurso de exorcismo.

Al no encontrar rastro, los hermanos se resignan a pasar una tranquila noche, y van a descansar a un motel, donde la lluvia es su única compañía.
Sam duerme, Dean no se convence de que las desapariciones sean coincidencia, y se queda a leer y buscar más información en internet, cuando de pronto en la ventana, la silueta de Castiel aparece entre la
húmeda confusión.

Rapidamente Dean se acerca a asegurar su presencia, y un trueno despierta a Sam.
Dean, claramente afectado le explica que vio a su angelical amigo, no sólo en la ventana, si no temprano en la carretera y que siente que lo está viendo, considerando que eso no puede ser posible.
Sam trata de apoyar a su hermano, y como bien entiende por su pasado con Lucifer, le aconseja que olvide la culpa, por que alargar el luto puede traerle problemas similares.

Sin embargo, Dean no puede comprender lo que sucedió en el purgatorio, y la culpa le está matando.

Así otro de los tantos flashbacks de su pasada por el purgatorio le remueve la mente.
Allí, él, Benny y Castiel buscan el portal que les ayudaría a salir del lugar. Castiel insiste que no servirá, pues es sólo un portal que sirve a humanos, no a criaturas sobrenaturales, Dean le manda a callar, pues necesita que su amigo cruce junto a él.
Castiel de todas formas, aprovecha de agradecer su amistad, prediciendo una despedida. Dean no acepta el momento y le asegura que saldrán los tres de ahí.

En tanto, Crowley trata con sus invitados, quienes creen que extraterrestres les tienen secuestrados en una nave espacial. El Rey del Infierno no pierde la oportunidad de que alguno de ellos traduzca la piedra sagrada, y a la primera queja, un arriesgado hombre es asesinado con un simple gesto. Lo que provoca que una inocente mujer se atreva a tratar de descifrar la palabra de Dios.

En el escondite de los Tran, Delta, la bruja, al fin se pone en contacto físico con Linda, quien no queda
contenta con los ingredientes que le trae para construir una bomba anti demonios.

Sam y Dean siguen pasivamente investigando en el motel, cuando Dean luego de refrescar su rostro en el baño, da con el esperado pero confuso encuentro con Castiel, tal como en viejos tiempos.

Castiel está sucio y barbudo, justo como nos visualizó los recuerdos de Dean. Sam se muestra sinceramente contento de saber que el ángel está vivo, pero su hermano no entiende completamente cómo llegó a pasar.

Castiel explica que ha estado tratando de encontrarlos, pero que sus poderes han estado débiles. Sam indica que esa podría ser la razón de cómo Dean lo ha estado viendo repartido por varias partes.
Dean cuestiona su llegada, pregunta cómo pudo salir de un lugar similar al infierno, pero Castiel no sabe
cómo responder. No recuerda más que se encontraba escapando de Leviatanes, y luego despertando en Illinois, cuna de su cáscara humana.
 
El momento es tenso, miradas de dolor y desconfianza es lo que puedo interpretar. Castiel suelta un ingenuo comentario de su estado, está sucio y parece esperar que los hermanos le digan que hacer, pues no está acostumbrado a funcionar sin su instantáneo poder angelical que le saca de apuros con el mero pensamiento.
Se dirige al baño y Dean nos otorga otro de sus flashbacks.

El portal reacciona con la cercanía de Dean, y llega el momento de que se haga el ritual para que Benny
salga con Dean. Funciona al momento y junto a Castiel se aventuran hacia un monte donde los encuentra un par de Leviatanes.

Sam lo distrae de sus pensamientos, preguntándole si se encuentra bien, pero Dean no puede olvidar el tema, y explica a su hermano que no era fácil salir de ese lugar, que había una oportunidad, la que él tomó, que recuerda el asqueroso año que vivió y que aún le carcome el cerebro, por ello, no entiende cómo Cas no puede recordar qué lo sacó de allí.
Castiel interrumpe la conversación, ahora dejando los trapos que
arrastró del hospital psiquiátrico y que se ensuciaron en el purgatorio, y retomando su peculiar apariencia. Por un momento se olvida la duda y vemos a los tres chicos de siempre.
 
El Rey del Infierno y los demonios llegan al paradero de los Tran gracias a la bruja, y Crowley secuestra a
Kevin. Pero Linda está preparada para atacar al demonio que iba a encargarse de ella, y con una inocente pistola de agua, le rocía la bendición en la cara para defenderse.

En el motel, Castiel sonríe como un niño al volver a ver la preciada televisión luego de tantos años sin poder disfrutar de las cosas simples.
Dean vuelve de hacer unas compras, y pregunta a Sam si ha encontrado más información del interrumpido caso. Al mencionar a los desaparecidos, Castiel se adelanta en nombrar a cada uno de ellos. Explica que son los profetas, que los ángeles saben los nombres de cada uno de ellos, y que junto a Kevin son la actual generación.
Sam cuestiona el número, y recuerda a nuestro querido Chuck. Castiel no sabe responder y asume que está muerto.
 
Los hermanos concluyen que es Crowley quien está detrás de la lista de desaparecidos, y Castiel avisa que
algo sucederá, justo antes de que el teléfono suene. Dean sonríe nostálgico mientras Sam contesta. Linda le avisa que Crowley tiene a su hijo.

Kevin se encuentra ahora en frente de los otros profetas secuestrados, mientras Crowley trata de convencerle que esté de su parte. Para apresurar su respuesta éste explota a una de las mujeres, indicando quién manda.

Los cazadores y el ángel esperan a Linda en la carretera, Dean impaciente mata el silencio, y pronto vuelve a sus pensamientos.
Recuerda sus últimos minutos del purgatorio, donde en equipo con Castiel derrotan al par de Leviatanes que tratan de impedir su huida.
Al llegar al portal, Dean trata de mantenerse unido a Castiel, pero este se suelta antes de que el agujero azul se cierre tras su partida.

No satisfecho con sus recuerdos, Dean le pide que hable con él fuera del Impala para aclarar su confusión.
Necesita saber si no confió en él para salir del lugar, porqué no lucho con más fuerza y rapidez, e insiste que no fue su intención abandonarlo.

Linda interrumpe el momento cuando se acerca en su auto junto a las anotaciones de Kevin, y el demonio que venció con agua bendita.

Kevin se encuentra ahora en el calabozo de Crowley, afectado y ensangrentado, preparado para ser torturado. Y luego de que el Rey ampute uno de sus dedos, Kevin accede a traducir la tabla.

El demonio encargado de Linda se da por vencido frente a los cazadores, y da la dirección del galpón donde se encuentra Crowley y Kevin. Iowa es el punto, y Dean se deshace de él apenas encuentran el lugar.
Sam no quiere que Linda esté presente para tentar a Crowley, y la deja esposada en el auto antes de dirigirse adentro del galpón.

El caprichoso Crowley se encuentra disfrutando un placer infantil, soplando un pequeño molino mientras escucha lo que Kevin traduce rápidamente. Luego de menciones que de nada le sirve, las palabras “Cerrar las puertas del Infierno”  complacen su curiosidad.
Kevin trata de sacar información específica mientras traduce, algo complejo pues la visión de un profeta es totalmente distinta a la de cualquier mortal. Allí encuentra un mensaje del Arcángel Metatron, mencionado en los capítulos finales de la temporada número siete.
“El Escritor,” como se le conoce en el ambiente angelical y demoníaco, transcriptor de la palabra de Dios, quien dejó una nota de despedida en la piedra sagrada: “Luego de completar esta tarea, abandono a mi maestro y a este mundo.”

El trío se encuentra cerca de encontrar a Kevin, luego de deshacerse de varios demonios. Sam utiliza las
bombas de Linda, que funcionan a la perfección.
Sam encuentra a las victimas secuestradas, nota sus rostros de las noticias y avisa que está allí para ayudarles.
Dean sigue a Cas, quien siente la presencia de Kevin cada vez más cerca, y luego de deshacerse de un demonio, Cas se muestra débil. Dean preocupado asume que Castiel aun no se encuentra en su total estado.

Dean trata de abrir la puerta que los separa de salvar a Kevin, Castiel entonces decide que cruzará solo con su poder. Dean no cree que eso sea buena idea, pero Cas avanza de todos modos.

Al otro lado, Crowley entiende que con la despedida de Metatron se explica que hay varias tabletas esperando ser traducidas.
Castiel interrumpe su revelación, y el sarcasmo de Crowley responde a su presencia.
Ante la negación de que suelte a Kevin, Castiel amenaza con su puñal angelical. Crowley responde de la misma forma, y hace aparecer otro en su mano.

Así, Castiel no acepta mas intimidaciones, y su luz interna se manifiesta amenazante y hermosa,
grandilocuente y tenebrosa. Sus ojos azules brillan al máximo, y la sombra de sus alas aparecen sorprendiendo a Kevin. Crowley trata de no mostrar miedo, y antes de escapar, pone su mano en la piedra, la
cual se rompe ante la fuerza de Castiel y de un momento a otro, se destruye la luz y el bello momento.

Dean logra entrar, y aunque es tarde para llegar a Crowley o la tabla, Kevin está a salvo.

Ya más tranquilos, Sam indica a los Tran que Garth los pondrá a salvo. Aprovecha de hacer entender que una bruja no es la solución al lío en que todos están metidos, y trata de traerle calma a Kevin, diciendo que Castiel puede ocuparse de hacer crecer su dedo amputado.

Apartados, Dean no deja de recordarle a Cas que podría haber muerto… otra vez, por apresurarse. Esta
vez, Cas le responde, tratando de hacer entender a Dean que sus decisiones son de él, y no de él y Dean. Que no todo lo que les sucede es su responsabilidad, ni tampoco su salida del purgatorio. Castiel le explica que no se trata de cargar con culpas, si no con la individualidad
de las propias decisiones.
Dean carga con la culpa como su eterna lista de traumas, y Castiel decide hacerle recordar el verdadero momento de su separación; sus manos si se juntaron para salir del portal, pero la imagen es totalmente distinta a lo que Dean recordaba y tal como Cas le menciona, es su decisión separarse de él, empujarlo a su mundo, mientras él se queda atrapado en el frio lugar.

Terco, Dean, no entiende la decisión, aun cuando la penitencia y la culpa de Castiel es similar a la suya. Pero efectivamente no fue su responsabilidad, si no un plan que Cas mantenía desde el reencuentro en el purgatorio.
“No puedes salvar a todos, amigo, aunque tratas,”  explica Cas,
emocionando a Dean, quien no corresponde el sentimiento, aun cuando
se siente identificado con sentirse parte de una penitencia infinita.

Sam vuelve a su lado, a explicar que Garth cuidará a los Tran, y en ese momento, confundiendo su realidad
y la nuestra, Castiel es interrumpido por completo por Naomi, un personaje que no hemos visto antes, y quien interroga a Cas contra su voluntad para obtener información que él le debe a su lugar de origen.

El cielo comienza a pedir explicaciones, y esta vez será sin separar a Cas de los Winchester.

viernes, 5 de abril de 2013

Un nuevo comienzo para Supernatural.


Entre demasiados años de dedicación y "básicamente" amor, me encuentro inaugurando una serie de recaps que no imaginé lograría escribir.
Hablar sobre Supernatural es para mí hablar sobre un elemento básico, que he consumido y me ha envuelto por años, y a pesar de los cambios de vida personal, y la historia en sí, aquí estamos con la fidelidad de siempre.

Me encargaré semana por medio de contar cada episodio de este gran capítulo que ha sido la temporada número ocho, una de las mejores que me ha tocado presenciar y que le volvió a dar vida a una historia que no estuvo muy clara en la séptima entrega. Esto, con la compañía de Dan, encargada del episodio siguiente.

Es algo difícil apagar mi mente de lo que ya hemos visto cada semana, incluidos los hiatus de meses. La información que ya conozco, aquí estará apagada, de alguna manera, y ya habrá tiempo de escribir en la incertidumbre, quizás, para cuando una novena entrega nos vuelva a capturar.

Luego de que Dick y el mundo de los Leviatanes aparentemente llegara a su fin, Crowley, el elegante y malvado Rey del Infierno se llevó al joven Kevin Tran e hizo desaparecer a Dean Winchester y su ángel Castiel de la faz de la tierra, dejando totalmente solo a Sam dentro de los laboratorios Sucrocorp, y rodeado entre la sangre color petróleo de las diabólicas criaturas.


Temp. 8, Ep #1: "We Need To Talk About Kevin."
("Necesitamos hablar sobre Kevin," título tomado de la novela y película del mismo nombre.
Escrito por Jeremy Carver, dirigido por Robert Singer.)

Nos encontramos en Maine, un año después de dudas que no son respondida inmediatamente, claramente post-purgatorio.
Dean recién salido del Purgatorio.
Dean Winchester, con rostro lleno de sangre encostrada, confundido y muy distinto a lo que terminamos de ver en la temporada pasada, asalta a dos jóvenes que acampan en medio de un bosque. Hace preguntas básicas para situarse, y les roba un bolso antes de huir en total oscuridad.

Claramente como lo conocemos, Dean se abre paso en la carretera, haciendo que lo acerquen de un estado a otro con posibles favores o robos de autos, con una nueva camisa leñadora que seguramente le lleva de vuelta a recordar su invisible hogar, independiente y obstinado, con la dureza y tristeza de siempre, pero la gratitud en cada gesto, se aleja del conductor que lo acercó a su destino, y la música de Styx, “Man In The Wilderness”, presentada como acompañante perfecta de su historia de vida y en especial su última aventura, la convierte en una de las mejores aperturas de la serie, recordándonos los primeros viajes de hace ya ocho años.

Algo anda mal con su cuerpo, Dean está solo, y de esa forma es mucho más fácil mostrar el dolor.
Su brazo trae las repercusiones del Purgatorio, de manera literal, carga con un peso ajeno.

Imagino a Castiel por un momento, pero entro en razón al ver un cadáver en la tumba que acaba de profanar. Cortando su brazo deja salir la sangre y viva esencia y la deja caer sobre los viejos huesos.  Luego de un encantamiento, un conocido aparece, conocido por él, la familiaridad es inmediata y a la vez inquietante. Un Vampiro. Un vampiro que no lo enfrenta, si no un conocido que le reconforta y hace sonreír, y es inevitable sentir un rechazo después de años presenciando al Dean que no perdona a otras criaturas, abrazando con mucho cariño al tipo de los colmillos, como si llevaran una vida siendo amigos.
El Vampiro Amistoso.

En Texas encontramos a Sam Winchester, dejando una morada en donde una mujer y un canino que ya en silencio le extrañan antes de su partida.
Sam se ve inseguro pero avanza de todas formas y se aleja con el “Bebé” de Dean, perfectamente resucitada del golpe a las compañías Sucrocorp en la temporada pasada.
Pero alguien le observa, y no es de sorprenderse, pues en la vida de los Winchester no hay descanso de las dudas o el acecho.

La cabaña de Rufus, en Montana, es su próxima parada, en donde parece que fuese a llegar para quedarse. Rápidamente se encuentra con su desaparecido hermano, quien no duda en hacer el ritual para aclarar toda duda del mal. Lo hemos presenciado muchas veces, pero en esta ocasión es imposible no recordar los inicios de los jóvenes Winchester que se veían por primera vez en mucho tiempo, casi como dos desconocidos en Palo Alto. Y esa sensación no acaba luego de las sonrisas y el amoroso abrazo que de lo que más sirve es regalarle tranquilidad por algunos segundos antes de seguramente enfrentar más altibajos en su vida.

Sam y Dean al fin juntos.
La sorpresa es grata, aún después de haber pasado por la misma experiencia muchas veces.
Pronto las palabras apagan esa luz. Preguntas y respuestas a medio confesar, la pérdida del ángel Castiel les afecta a ambos, pero Dean prefiere no dar explicaciones, pues su rostro reacciona de manera angustiante al concepto purgatorio.

No sabemos por qué Sam vuelve a la cabaña, pero su casual visita es sólo eso, una casualidad,  y el encuentro con su hermano mayor no tarda en enfrentarlos.
Sam ya no es un cazador de monstruos, Sam se deshizo de los teléfonos que lo comunicaban con su hermano y la red de cazadores, Sam abandonó el negocio familiar, y más para darle justo en la llaga, Sam no buscó a Dean.

Sam da explicaciones, similares a las de su más pura juventud de estudiante en Stanford. Pero esta vez estaba completamente solo, sin familia, sin un ángel guardián, sin saber el paradero del profeta Kevin, incluso sin Meg, enemiga que fue de ayuda el último tiempo. Su decisión entonces fue continuar y vivir por primera vez. Algo que a su hermano mayor le hiere en lo más profundo, porque Dean no siempre habla de amor o necesidad emocional. Esta vez lo demuestra con palabras, y ofendido se aleja. Sam demuestra el tedio de lo que seguramente es vivir la vida de los Winchester.
Si las miradas mataran.
Y eso no puede acabar ahí. Claro que no. Si tú ofendes a Dean Winchester, lo más probable es que sientas de vuelta algún gesto que termine castigando tus acciones, o en este caso, tus renuncias.
Dean recupera los móviles y números que por tanto tiempo les han dado pesadillas pero que también les han ayudado en su trabajo, y encuentra un sinfín de llamadas perdidas de Kevin Tran pidiendo ayuda. El chico es inteligente. Se escapó de las garras del Rey del Infierno, pero sus mensajes recopilan meses de terror y abandono. Medio año de intentos en vano.

Dean, aparentando la figura paterna, asesina la indiferencia de su hermano menor con miradas y gestos casi crueles y le explica que aunque no fuese responsable por él y su desaparición, lo era por el profeta adolescente.
Dean, aún molesto, accede a que Sam le acompañe en la búsqueda de Kevin, pues parece sorprendido que su hermano quiera volver a hacer el trabajo sucio al cuál renunció.
Acceden al siempre tan a la mano internet, y luego de algunas pistas van a dar a Michigan en busca de la antigua novia del profeta.

Se dejan caer en un motel y un lapsus de ansiedad post-traumática en Dean nos revela su historia en el purgatorio.
El bosque, infinito, tal vez en una dimensión paralela del campo de Maine, nos introduce a una atmosfera que nunca antes habíamos apreciado en el mundo de Supernatural. El Purgatorio es bruto, desolado y al mismo tiempo cuidadoso, extrañamente presenciamos el día, pero ante nuestros ojos todo es similar al barro que les afirma. 
En busca del Ángel.
Dean corre y sabemos que no está precisamente escapando, pues su semblante es amenazador, y ya conocemos bien su valiente figura. No tarda en atrapar a un vampiro, que a juzgar por sus ropas, cayó ahí en épocas lejanas, y le interroga yendo directo al grano: “¿Dónde está el ángel?”
Su reputación ya es popular, el monstruo sabe que es el humano transportado a su territorio, Dean sabe que da miedo y se aprovecha de su poder. Pero no hay respuesta, y sin dudarlo, robando su arma, le pone fin a su vida… o muerte… o lo que sea que suceda con los seres en el piso de los monstruos.

Pero no tarda en aparecer otro dientudo, mucho más amenazador que el chico antiguo, y se lanza dispuesto a secar al humano. Entonces su salvador se presenta, aniquila a su compañero de raza y vamos comprendiendo rasgos de su personalidad.

De vuelta al motel, nada es más tranquilo. Dean no es el mismo chico de temporadas pasadas. Sus estados reflexivos y solitarios no tienen rostro de tranquilidad en lo absoluto. Antes al menos podía pretender. Después del purgatorio se transformó realmente en un soldado que volvió de la guerra, o de un preso que estuvo en la cárcel por demasiado tiempo. Siente y reacciona de manera prevenida a lo que sucede a su rededor.

Amelia, la veterinaria.
Sam trata de explicar sus motivaciones para alejarse del “negocio.” Después de todo, nunca fue una elección para él, y nunca quiso ser parte de aquel mundo, y como cualquier persona normal lo hubiera hecho, a penas vio una salida del gran embrollo maligno, la cruzó e intentó cerrar el tortuoso capítulo. Y qué mejor que el amor sea su persuasión. Una relación con una chica, algo impensado para la mayoría de hunters de su edad. Entonces Dean, a su manera, acepta sus excusas.

Dean también acepta responder en menciones llenas de metáforas su experiencia en el purgatorio, o parte de ello, por que decide no referirse a las acciones. Su resumen se limita a las emociones. La pureza de la batalla veinticuatro horas al día, lo sangriento, lo sucio, la desconfianza, quizás incluso el llegar a sentirse parte de un lugar que nunca pensó poder palpar.


Los flashbacks de una oportunidad despertaron la esperanza en Dean, según el amigable Vampiro que le salvó la vida; un portal los llevaría fuera del purgatorio, y el humano tomó la oportunidad. Pero no sin el ángel. Su condición de ayudarse mutuamente con el vampiro era buscar al ser celestial que se perdió apenas pusieron un pié en el mugroso lugar.

Por su parte, la investigación por seguir el rastro de Kevin los lleva a la facultad donde reside su novia, Channing, quien parece despreocupada y totalmente desprendida de su antiguo novio.
Apenas los hermanos Winchester, con su fachada de agentes del FBI se fueron de su habitación, la identidad de Channing se ve descubierta sólo como una cáscara humana, pues un demonio la había elegido como carnada.

Los flashbacks no acaban sólo con los del purgatorio. Sam comienza a recordar sus tiempos con Amelia, su novia durante el año que los perdimos de vista. En ellos conocemos el primer instante en que tiene contacto con ella.
Es una veterinaria que le salva la vida a un perro que él mismo sin querer atropelló. Y su personalidad explosiva y responsable parece atraer al chico deinmediato.

Kevin Tran, estudiante avanzado.
Los hermanos dan con el paradero de Kevin, quien se esconde en una pequeña capilla y parece en perfecto estado, considerando todo lo sucedido.
Kevin  relata los eventos de hace un año, donde luego de pasar por un “cambio fashionista a la Crowley,” este le ordena traducir la tabla con información supuestamente escrita por Dios. Por supuesto la tarea no es fácil. Los signos, que parecen sin sentido para cualquier mortal, y que no es muy extenso, para el profeta se develan como páginas de confesiones que deben significar mucho más que lo literal. Un trabajo que probablemente le tomaría meses. Crowley lo presiona y Kevin logra descifrar una poderosa frase: “Abrir las puertas del Infierno.” 

Por supuesto Kevin no es tan ingenuo, y luego de engañar al Rey, procede a librarse de sus ovejas negras y escapar gracias al poder de una receta anti-demonios.
Kevin les explica a los hermanos que la traducción más importante que logró leer sobre las puertas del infierno se refería a cerrarlas para siempre.

Poderosa revelación que Sam no se muestra seguro de llevar a cabo ni poder apoyar. Tal vez porque piensa que no saldrán vivos, tal vez porque siempre existen dificultades tras otras en su trabajo, tal vez por proteger a Kevin, que aún decidido, sigue siendo un adolescente. Pero cuando Dean le recuerda quien mató a su madre y arruinó sus vidas hace más de veinte años, Sam comprende que el siguiente paso es grande, y deben tomar la oportunidad.
El Rey del Infierno con la inocente Channing.
La protección de la tabla sagrada se ve tambaleante cuando unos demonios llegan a la capilla enviados por Crowley. Dean reconoce a uno como si en el Purgatorio hubiera aprendido sus nombres y formas de hablar. Los tres chicos se deshacen de ellos, pero la gran entrada queda para Crowley y el demonio que posee a Channing, quien es amenazada para que Kevin acepte retirarse junto al Rey.

Crowley le ordena buscar la tabla, pero Kevin trata de encerrar a los demonios con una trampa.
Los Winchester y Tran escapan, no sin antes presenciar la crueldad de Crowley puesta en la joven Channing, cayendo muerta luego de un rápido movimiento en su cuello.

¿Qué hay que esconder?
Finalmente y luego de conducir un gran tramo, Dean se escurre en su excusa favorita, buscar algo de comida, cuando se comunica con su nuevo amigo, Benny, el Vampiro, quien se muestra contento de escucharle y también de haber vuelto a la tierra y percibir la modernidad de la humanidad.

Un cambio de palabras bastante misteriosas, que no revelan más que la sensación de pureza y batalla del
piso de arriba del infierno, es mostrada como la alianza de esta nueva y extraordinaria amistad, que logró unir al cazador mas testarudo, con un ser de la especie que el negocio familiar no dudaría en poner un punto final en segundos.

Hasta la próxima!